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*CARRENECUBA*

*CARRENECUBA*

Mi nombre es Carlos René Cabadilla Díaz. Escritor, Articulista y, Ensayista (Historia y Política). Cubano de nacimiento. Mi preferencia es la Narrativa. La prosa poética y, el humorismo acompañan mis textos.


*LIBRO III- CARRENÉ- MINI NOVELA-UN AMOR FILOSÓFICO*

Publicado por Carlos René Cabadilla Díaz. activado 8 Junio 2023, 11:18am

                                                    MINI NOVELA

                                          UN AMOR FILOSÓFICO.

                                                   CAPÍTULO IV

                           ¡EL DILUVIO DE UNAS COPAS DE MÁS!

 

POR. CARLOS RENÉ CABADILLA DÍAZ.

01/10/2016.

 

Al partir Sofia con su tía, Danilo fue asediado por varios de sus compañeros, Ramirito le dijo que debían festejar aquello, Arquímedes le invitó a una de las cantinas, Santiaguito en cambio debía irse a llevar a Mercedes hasta su casa. Todo era felicidad.

Se fueron a la cantina Ramirito, Arquímedes y él, jolgorio de sus amigos que pedían ron a Román para celebrar, éste lo felicitó y les sirvió, poco tiempo después Danilo comenzó a tomarse las cervezas de sus tiques, y sus compañeros le cedieron una cerveza en premio, Román le dio más cervezas, y Escandel, que estaba a cargo de la comida le dio de comer; al rato sus compañeros con algunas copas de más se fueron marchando, poco a poco la felicidad que embargaba a Danilo se fue convirtiendo en borrachera, estaba perdiendo la razón, vomitó y se acostó en uno de los bancos que se encontraban a la intemperie camino al mar.

Sobre las 02:30hs de la mañana, se recogían y limpiaban las áreas, el director de la escuela en compañía de su esposa llegaba al área de las cantinas para tirar una ojeada a los trabajos de terminación y al mirar a uno de los bancos cercanos ven a una persona acostada en él, preguntan al jefe de la cátedra, a lo que éste responde que estaba un poquito mareado y se había acostado allí, preguntó directamente el director por la dirección de la casa y cómo se llamaba, entonces lo despertaron, Danilo estaba sin conocimiento, estaba como para llevárselo para un hospital, pero el director de la escuela cuando vio aquella situación, lo mandó a recoger y montar en su carro para trasladarlo a donde vivía, entre dos de los profesores lo ayudaron a levantarse y a subir al carro, a Danilo casi no se le entendía lo que hablaba, sólo murmuraba que vivía en un cuarto en La Habana Vieja.

Al no poder dar con la dirección del domicilio donde  Danilo se alojaba, el director decidió llevárselo con él a su propia casa y lo acostó en uno de sus cuartos, ya Danilo no era Danilo, estaba inconsciente y no supo más de lo que sucedía, ni del mismo, en ese estado estuvo hasta media mañana en que la esposa del director lo despertó y lo ayudó a volver en sí, ella le indicó donde estaba el baño y le facilitó para que se bañara, más tarde le invitó a desayunar, Danilo aceptó, no con mucha hambre, en realidad se sentía con mucha revoltura en el estómago, ella le preguntó que si estaba en condiciones de volver sólo a la escuela, a lo que Danilo le respondió afirmativamente, ella le informó que el director (su esposo) lo llamaría a la dirección para conversar con él, y le aconsejó que aceptara lo que él le dijese y no discutiera, se despidieron y Danilo salió rumbo a la escuela, se sentía como desmemoriado y en mal estado.

Tomo una ruta de ómnibus que a esa hora no solía estar colmada, se sentó, y como que se dormía, a la vez que no cesaba la revoltura que sentía en el estómago y el malestar en todo el cuerpo, dolor de cabeza, en fin la resaca que deja la bebida cuando se bebe demasiado; al pie del mediodía llegó a la escuela y fue directo para el dormitorio, allí en el baño vomitó varias veces y se acostó de nuevo, volviendo en si a las 18:00hs, momento en que comenzó una odisea en sus pensamientos a pesar del malestar que aún sentía, tratando de recordar lo que había pasado recordó lejanamente con alguna confusión que se había hecho novio de Sofía, y que había comenzado a tomar con sus amigos para festejar, pero a partir de ahí no recordaba absolutamente nada más.

Entre el baño y el vestir eran ya las 19:00hs, se dirigió al comedor de la escuela, ya casi todos los alumnos habían comido, se sentó con calma y casi no comió, la comida no estaba mala pero no apetecía comer ni la mejor comida, se llevó a la boca tres cucharadas de aquella comida, salió del comedor y unos cinco minutos más tarde vomitó de nuevo, había ido a uno de los servicios sanitarios y las paredes y techo le daban vueltas, el malestar era demasiado, paralelo a ese malestar, flotaba en su cabeza un sentimiento de culpa indeterminado, porque él no conocía lo que había sucedido, se le había interrumpido un tiempo en su mente, no funcionaba la memoria, por momentos recordaba vagamente algunas cosas, pero sentía muchos vacíos.

¿Qué hacer con Sofía que está al llegar? Se preguntó, estaba indispuesto, y Santiaguito, su mejor amigo demoraría en llegar -- creo que lo mejor sería no aparecer en público y hablar con el jefe de curso para pedirle permiso y no participar en el pase de lista -- se dijo el mismo, y así lo decidió, el jefe lo autorizó.

Volvió Danilo a la cama, eran las 20:30hs, durmió hasta las 21:50hs en que llegaron varios de sus amigos y lo despertaron, un poco por la curiosidad ante los acontecimientos, y un poco por saber de su salud, poco pudieron hablar porque diez minutos después tocaron silencio y eso era sagrado para los alumnos.

Esa noche no pudo dormir bien, se sentía muy mal, se sentaba en la cama, se volvía a acostar, lograba conciliar el sueño por tiempos cortos, y así estuvo más bien dormitando hasta el amanecer del lunes; en los intervalos del matutino, el aseo personal y las formaciones, pudo conversar con algunos de sus amigos que en un ambiente de jocosidad le hablaban de algunas de las barbaridades que él había hecho y que ellos se habían enterado, exageraban.

Danilo estaba desconcertado ¿Qué hacer? Se preguntaba una y otra vez, al fin llego Santiaguito y conversaron, éste le dijo -- bueno eso es hasta cierto punto normal que pase, yo no conozco todo, sé que se está formando una atmósfera alrededor del problema porque oigo los comentarios -- Danilo le dijo -- lo más triste del caso es que yo tampoco lo sé todo porque caí en coma –

Santiaguito estaba muerto de la risa y le aconsejó -- yo pienso que lo primero que debes hacer es enfrentarte a Sofía y explicarle que te tomates unas copas de más por la contentura que tenías --

Danilo le preguntó -- ¿Tú crees que eso es lo mejor? --

Santiaguito le espetó -- Es lo más aceptable en estos momentos, mientras tanto yo te voy a ayudar en aplacar a la gente que habla demás y en averiguarte sobre qué fue lo que pasó en realidad --.

Quedaron en eso, salieron cada uno por su rumbo, lo que Danilo no sabía tampoco era que Sofía estaba preguntando por él desde el domingo en la noche, y que era muy probable que ya alguien indiscreto le hubiese dicho algo de lo que le había sucedido.

Ese lunes Danilo había pasado la mañana junto a sus compañeros en clases dentro del corredor de las aulas, en cambio Sofía, había salido con su grupo de estudios fuera de la escuela, ya que las clases debía recibirlas en otro lugar.

Llegó el horario de almuerzo y los comentarios de los extremistas en la jocosidad habían aumentado, algunos llegaban donde él y le contaban cosas fantásticas supuestamente hechas por él, con el objetivo que las creyera, pero nada serio y verídico.

En la tarde durante el auto estudio, llegó el jefe de la compañía y le entregó una citación para las 21:00hs en la oficina del director de la escuela. Danilo sabia por la esposa del director que en algún momento sería citado por el, pero albergaba la esperanza que no se llevara a cabo. Esperaba por Santiaguito que se había escapado del autoestudio y había ido a conversar con uno de los profesores que era marido de una de las hijas del director de la escuela y que vivía en la casa del director, por lo que debía saber lo que le había ocurrido a él esa fatídica noche.

Eran ya las 17:30hs cuando Santiaguito apareció con la última, Danilo lo llamó de inmediato, ambos se reunieron al fondo del pabellón de las aulas y conversaron.

Santiaguito: -- Rolando me comentó todo lo que tu habías hecho, él dice que tú estabas comiquísimo, pero que hiciste unas cuantas trastadas, te explico: Dice Rolando que el Director te recogió en un banco del círculo social acostado a la larga y que tú estabas completamente borracho, casi sin conocimiento, que te preguntaban donde vivías para llevarte a tu casa y tu sólo decías que en un cuarto en la Habana Vieja, que al no poder llevarte a tu casa, decidió llevarte para la del y acostarte en uno de los cuartos, que casi al amanecer, tú te levantaste buscando el baño y abriste la puerta del, es decir la del cuarto de Rolando y comenzaste a orinarlo y que él, que estaba dormido al lado de su esposa pensó que estaba lloviznando y le dijo a su esposa que cerrara la ventana, que cuando su esposa se levantó, ya tu habías descargado toda la orina y que te vio cerrando la puerta y retirándote, que lo había llamado a él, a Rolando, para explicarle que la llovizna era orina, y que te condujera al cuarto donde tu dormías de nuevo porque tú no dabas con la puerta, que él te llevo de vueltas al cuarto. Así mismo me dijo que el director no sabía de estas peripecias porque el decidió no decírselo, que él tuvo que levantarse y bañarse --.

Continuó Santiaguito relatándole a Danilo todo lo que Rolando le había comentado:

-- Me conto Rolando que el vio cuando tú te levantaste y a solicitud de la esposa del Director te ibas a duchar al baño, que posteriormente desayunaste un desayuno fuerte que ella te sirvió y que te despediste de ella que te había dado un trato como si fuese un hijo, que ella te había aconsejado que cuando el director te llamara a conversar del problema, aceptaras todo sin irle a la contraria, eso es todo lo que te puedo decir --.

-- Después de todo esto que no es poco, aprovecho la oportunidad para decirte que debes ver cuanto antes a Sofía que te anda buscando y Mercedes le dijo que tú te sentías mal de salud y habías estado yendo al puesto médico --.

Danilo casi sin palabras, completamente abochornado, le dijo a Santiaguito:

-- mi amigo, tengo que agradecerte mucho lo que has hecho por mí, estoy saliendo de la resaca que deja la bebida y volviéndome a emborrachar con toda esta historia, me siento abochornado con todo el mundo y si Sofía sabe algo de esto estoy perdido, pero ahora antes del baño la voy a ver --

Santiaguito le interpeló:

-- Mira, ve al campo deportivo que ella está haciendo preparación física ahora, habla con ella hasta disculparte del tiempo transcurrido en que ella no ha sabido de ti, y nada más, despídete de ella y vete al dormitorio a prepárate sobre lo que vas a tratar con el director por la noche --.

Danilo salió directo al campo deportivo y la vio de lejos, ya estaba terminando la clase, le quedaría unos quince minutos de ejercicios libres de clases, se acercó, hasta que estuvo a la vista de ella; al concluir la clase, ella salió a donde Danilo, llegó y lo beso en los labios, Danilo la tomó en sus manos y la beso en la boca, se besaron varias veces, aquello fue un gran alivio para él, ella le preguntó con gran exclamación sobre su salud, así como le preguntó porque no le había avisado; Danilo le dio una breve explicación y despidiéndose con otro beso le dijo que la vería después de la comida, que debía irse para un contacto con el jefe de Curso, y se marchó.

Después de la comida se vieron de nuevo y conversaron largo rato, él le contó que había abusado de la bebida, debido a que los profesores que estaban a cargo de las cantinas le habían inducido a tomar y que él no era un tomador habitual, ocasionándole un malestar tremendo, y que esto era lo que le había desestabilizado el estómago por lo cual tuvo que ir al puesto médico; ella en principio no le dio importancia al asunto y se mostraba muy apegada a él, vivieron de nuevo momentos de pasión amorosa, hasta que se despidieron. Las cosas parecían marchar sin dificultades.

Solo faltaban 15 minutos para la cita a la que debía enfrentarse Danilo al director de la escuela, se presentó en la entrada de su oficina, la secretaria le indicó tomar asiento, el reloj de péndulo principal de la Institución tocó las 21:00hs, el director abrió la puerta y asomó la cabeza, la miró a ella y al mirar a Danilo le indicó que pasara adentro de la oficina.

El director lo saludó -- buenas noches, siéntese alumno --.

-- Buenas noches director, con su permiso – Danilo tomó asiento.

El director sin perder tiempo, se dirigió a Danilo – Con desagrado me he visto en la necesidad de citarlo aquí para sancionarlo por su conducta impropia, en vez de hacer lo que me veo obligado, hubiese deseado tenerlo frente a mí para congratularlo por sus resultados docentes u otra cosa que usted con su conducta se hubiese ganado, apenas nos conocemos y mire usted que motivo tan incómodo nos reúne. Rememorando un poco lo sucedido, que no se siquiera si usted conoce a estas alturas, porque estaba literalmente inconsciente, debo informarle que di algunas vueltas por La Habana Vieja buscando el famoso cuarto en que usted se alojaba cuando salía de pase y no pude dar con él, porque lo que se imaginaba mi chofer no resultó, y de su boca solo salía que usted vivía en un cuarto en La Habana Vieja, figúrese usted lo grande y diversa que es La Habana Vieja.

Lo recogimos acostado en un banco de los que van camino al mar, muy cercano a las cantinas que se habilitaron para la fiesta allí en el círculo donde se dio la misma, y a partir de ese momento puedo decirle que perdí mi tiempo tratando de ayudarlo, hasta que decidí llevarlo para mi casa y acostarlo allí para que no quedara desamparado en la calle como un vulgar borracho callejero, ya después, me levanté temprano para resolver algunas cosas relacionadas con mi trabajo y lo dejé durmiendo en mi casa hasta que regresé y mi señora me explicó sobre su despertar en la mañana.

Pienso que al menos usted debía darme una explicación de lo sucedido --.

-- Yo no soy un vulgar tomador – comenzó a explicar Danilo, y continuó -- ni siquiera un tomador porque si lo fuese no habría sucedido ese desatinado desenlace, he visto que los bebedores habituales poseen determinado control, además soy muy joven para eso, precisamente eso fue lo que me ocurrió, primero tomé varios tipos de bebidas y en cantidades no usuales, porque esa noche había logrado alcanzar algo por lo cual venia luchando hacía tiempo, y me sentía muy contento, después, parece ser que al tomar demasiado me dio hambre y comí demasiado también, porque no había comido como es debido en el horario que siempre lo hago, y eso me alteró mi funcionamiento físico, perdí el control de mí y la bebida tomó el mando. En realidad, es la primera vez que esto me ocurre en toda mi vida ¿Qué más le puedo decir? Que me siento muy apenado con usted, con su familia, y también con el resto del colectivo donde estudio.

El director le puntualizó -- Quiero recordarle que esta es una escuela donde se forman técnicos e ingenieros, profesionales, que en primer lugar tienen que ser personas decentes, educadas, con una buena conducta ante la familia y la sociedad, un borracho, un alcohólico, es un problema como Persona, dentro de su familia, y en la sociedad, no es una persona seria y mucho menos responsable, es desagradable y repudiado por la mayoría de las personas, además le quiero decir que para usted que es un joven, llegar a ser un hombre en el sentido conceptual de la palabra, requiere de tener control sobre sus actos, uno está obligado a tener control con respecto a la ingestión de bebidas alcohólicas, saber hasta cuándo puede continuar tomando, y si no es capaz de ponerse freno, lo mejor sería que renunciase a la bebida para siempre, en fin de cuentas ella no es necesaria.

Espero me haya entendido, y espero también que hechos como éste no se repitan, por lo menos con usted. Yo pienso dar indicaciones a las distintas facultades para que en las fiestas venideras se tenga más control sobre las bebidas, y por supuesto no lo tomaré a usted de ejemplo para no afectarle su prestigio --.

-- Si, yo lo entendí – le respondió Danilo y continuó -- y en lo que a mi corresponde, le aseguró que no se volverá a repetir, y como última cuestión ¿Cuándo me informará de la sanción que dijo me impondría? --

El director poniéndole la mano encima del hombro le dijo -- Creo haberle sancionado ya ¿Acaso esta conversación no es una sanción? --

Danilo levantó la cabeza, lo miró, y le dijo -- Gracias, para mí ha sido más que una sanción, usted me ha dado dos grandes lecciones, una como director de la escuela y otra como un padre desde el momento en que me recogió en aquel banco --

Danilo le pidió permiso para retirarse, le dio las buenas noches y Salió de aquella oficina algo consternado, a la vez que aliviado, al haberse quitado de encima toda la carga psicológica que representaba para él aquel encuentro.

Eran ya las 22:30hs, el alumnado dormía en pleno, se dirigió directo a su dormitorio; durante el trayecto iba pensando que había salido de uno de los más difíciles momentos, llegó a su dormitorio y se acostó, pensaba -- mañana sería otro día más, y todo aquello se iría borrando de primera plana – pero pensaba más, le llamaba la atención dicha conversación, le había sorprendido mucho el fragmento del dialogo en que el director le informó que la sanción era el haber conversado con él sobre lo que había ocurrido, no entendía muy bien y se cuestionaba la decisión del director: cuando entré a su oficina me dijo que me sancionaría, y al terminar la conversación me dijo que ya me había sancionado, esto le hizo sentir admiración por aquel director. Danilo analizaba que el director había sido capaz en el decursar del dialogo, de darse cuenta que el estaba consciente del error, de que lo reconocía y se sentía apenado, y que esto era suficiente para tomar la conversación como una sanción, eso solamente le elevaba la figura del director en todos los sentidos, un hombre que no sancionaba por sancionar, sino que comprendía a profundidad el sentido de las sanciones.

Danilo pensaba y pensaba, hasta en un último pensamiento quedar dormido: Sofía, el pensamiento sobre Sofía regía todo lo demás.

El martes a pesar de ser como un día cualquiera para todos se incorporó a las clases, para él no sería cualquier día, debería estar atento a posibles comentarios infundados o no, a fin de apagarlos, además tendría que continuar manejando con mucha cautela su relación con Sofia.

Sólo Santiaguito sabía de la cita con el director, en los intervalos, Danilo le fue comentando como había sido todo, el caso estaba aparentemente cerrado, y de bebida, en largo tiempo pensaba olerla, sus fiestas serían con refrescos y jugos de frutas a partir de ese momento, una meta imposible de cumplir en el futuro no muy lejano. Sin embargo ya por la tarde mucha gente había venido a preguntarle sobre lo sucedido, Danilo no se explicaba a pesar de la discreción, la velocidad con que aquello se había diseminado hasta llegar a determinadas personas de las demás facultades; esta situación lo tenía muy preocupado, porque Sofía bien podría estar enterada ya de que aquellas copas demás de las que él le había hablado no eran algunas sino muchas más, además de su situación de perdida de la conciencia y toda aquella fea historia.

Danilo no hacía más que meditar, se estaba traumatizando con la posibilidad de que todo hubiese llegado a Sofia, porque si algunas personas que no tenían por qué saber todo aquello, se habían enterado, la lógica indicaba que ella tendría que saberlo; le preocupaba con ansiedad que ella supiese lo de su comportamiento en la madrugada en casa del director ¡Qué pena! De ser así, no tendría valor de mirarla de cerca; por otra parte, se daba consuelo pensando que no era posible que supiese esa historia que sólo en la escuela conocían el afectado, Santiaguito y él. Danilo hasta dudaba que eso fuese verdad, y se cuestionaba si habría sido un invento para que él les cogiera miedo a las bebidas alcohólicas.

Después de la comida se fue a buscarla, se la encontró sentada sola en un banco de la entrada del pabellón de su facultad, pero ya Sofía no mostraba el mismo entusiasmo, estaba con la cabeza gacha, dubitativa, cuando sintió la voz de Danilo, levantó la cabeza y en su cara se reflejaba la tristeza de una desilusión.

Danilo llego dispuesto a saludarla con un beso en la boca, pero ella no le entregó sus labios.

-- ¿Qué problemas tienes? – preguntó Danilo

-- Ninguno, al parecer el que ha tenido problemas eres tú – respondió ella

-- ¡Yoo!, no, el único problema que yo he tenido lo conversamos ayer – expresó Danilo

-- No, tu no fuiste lo suficientemente sincero conmigo, hay más en tus problemas, a tal punto, que casi toda la escuela lo sabe, pero lo peor es que no se sabe si lo que dicen es verdad o no, porque el protagonista no ha dado una versión sincera del asunto – le reprochó Sofia.

-- En verdad tienes razón, pero no es tan así, no quise preocuparte, y por otro lado temía que tu sacaras conclusiones incorrectas de mi persona por un sólo problema. Sí, yo me emborraché en la fiesta, y me tuvieron que llevar para casa del director, allí dormí y al regresar a la escuela me sentí muy mal, sentí como que la vida se me iba, nunca me había pasado eso, nunca había tomado tan desmedidamente, y nunca había sentido tanta pena como la que he sentido con el director y su esposa, y fuera de eso nada más, fue mi problema personal que al parecer algunas personas que se fueron enterando de algo exageraron, y convirtieron en mar una gota de agua – Trató de aclarar Danilo

-- ¿Una gota de agua dices? -- Le replicó ella -- ¿Te parece poco todo eso? ¿Cómo quieres que yo tenga confianza en una persona que ha caído en boca de una buena parte de la escuela? Apenas nos comenzamos a conocer y un problema preocupante de por medio, y sabes porque te digo preocupante, porque si algo yo detesto en mi vida es tener que lidiar con un borracho, lo viví en mi familia, tengo un tío que es así --

-- ¿Un borracho? No, no seas injusta, tu por ejemplo no me has visto borracho, si fuese un borracho me hubieses visto ebrio en algunos de los momentos en que hemos compartido, no soy ningún borracho, no he cometido ningún crimen, no he violado normas morales en que se puedan ver afectadas otras personas, no le he faltado el respeto a persona alguna, no he dado escándalo público, y no me he comportado como un payaso delante de la gente, sólo perdí la conciencia porque la bebida me hizo daño, si no fuese por el amor que te profeso hubiese interrumpido esta conversación, tus palabras pueden contener tu disgusto por no haberte explicado bien desde un inicio, pero lo que no concibo es que contengan irrespeto hacia mi persona – Danilo se mostró algo colérico –

Ella se percató que se había sobrepasado en sus calificativos y le pidió disculpas.

-- Dame una oportunidad, te ruego que comprendas eso y que no eches por tierra todo lo bonito que ha sucedido entre nosotros, tú has sido lo mejor que me ha sucedido en lo que llevo de vida y no quiero perderte – le pidió encarecidamente Danilo.

-- Cuando te dije te quiero, te demostré con mis besos y mis caricias que te quería, porque en verdad te he querido, y en verdad has sido mi primer y único amor aunque tan sólo haya durado 48 horas; inclusive nunca había pensado que fuese a vivir un amor con tanta intensidad en tan breve tiempo,  pero ahora me siento desilusionada y no quiero seguir contigo, me dolió también que me mintieras, tal vez si desde el primer momento me hubieses dicho toda la verdad hubiese sido distinto. Date cuenta que no sólo te estoy negando a ti este amor, en primer lugar me estoy privando yo que, casi soy una niña, de lo que nunca había sentido, de mi mayor ilusión, y de la persona que modelé en mi mente – contestó Sofia.

 -- Entonces ¿No hay oportunidad? -- Preguntó como por última vez Danilo

-- No la hay – respondió tajantemente ella

-- Me voy, pero te pido que me dejes una puerta abierta, mi vida futura te dirá en verdad quien yo soy; acércate – le sugirió Danilo.

Ella se acercó más a él, estaban muy juntos, Danilo la abrazó y la besó en la boca, sintió sus labios fríos, ella estaba inmóvil, completamente confundida, como si su mente hubiese perdido el mando motor sobre su cuerpo, había pasado un minuto y aunque sus cuerpos se hallaban fundidos en un abrazo, un invierno congelaba todo esfuerzo por revivir aquella pasión que los había alumbrado, no habría brindis por la despedida.

Sofia interrumpió – Ya – le dijo – No hagas más triste y pesarosa esta despedida, yo no me siento bien – se despegaron, sus manos como fuera de control seguían entrelazadas, ella repetía – por favor Danilo, por favor –

Danilo que comprendió lo difícil del momento, pero completamente afligido, como respondiendo a un reflejo incondicionado, se acercó de nuevo, la besó en la frente, dejó resbalar sus labios hasta los de ella, esta vez, notó que ya no estaban fríos, se besaron con desenfreno, como si estuviesen comenzando de nuevo, aquello no tenía fin, hasta que ella poco a poco fue dejando de besarlo y se separó un poco del, Danilo la beso en la frente y retirándose completamente, le dijo adiós; ella hizo con su mano la señal de despedida y al verlo alejarse, comenzó a sollozar, él regresó y le secó las lágrimas con su pañuelo y se lo puso en sus manos, lloraba desconsoladamente, cuando fue a devolverle el pañuelo, ya se había marchado; lloró inconteniblemente hasta mojar completamente el pañuelo, las gotas de lágrimas caían al piso, parecía que no llegaría el consuelo, Danilo también lloró, lloró escondido detrás de una columna cercana, desde entonces él dice que llorar también es amar.

Cuando ella se retiró, Danilo caminó como perdido en su tristeza, sin rumbo, sin motivación, presa de un gran desaliento, llegó donde Santiaguito y le dijo – Se me ha ido mi mayor felicidad, mi más grande amor, mi flor preferida --.

Santiaguito le puso la mano encima y le dijo – Mi amigo, “desaprobaste el examen de filosofía”, es así, eso no le sucede a quien no estudia ¿Me entiendes? Tienes la posibilidad de ir a revalorizar, más se perdió en la guerra, recuerda eso siempre, en la guerra se perdió más, y la gente continuó viviendo; mientras exista amor, y lo hay, porque ella te ama y tú también la amas, existirá vida, las aguas tomaran de nuevo su cauce; no te preocupes, sólo tienes que darle tiempo al tiempo, Mercedes como siempre hará su parte y la otra la volverás a hacer tú –

-- Te entiendo, claro que te entiendo, cierto, desaprobé la filosofía, sabia que filo era amor, pero fallé en no saber qué significaba Sofia, pero como tu me aconsejas, voy a revalorizar, seguro que sí --

A pesar de su disposición, esta vez, Danilo veía muy difícil la situación, pero él era un joven de mucha voluntad, tendría que exorcizarse para expulsar de su mente el pesimismo que le estaba invadiendo. Se despidió de Santiaguito y se incorporó al resto de las actividades para cerrar aquel día tan agobiante.

Se sucedieron los días, Danilo casi no disponía de tiempo para otra cosa que no fuese su actividad docente y los equipos deportivos a los que pertenecía.

¿Y Sofia? Se preguntará usted que está leyendo. Sofia estudiaba en su facultad; casi un mes en que sólo se veían de lejos y de pasada, casi sin saberse uno y el otro.

Sofia había hablado en tres ocasiones con Mercedes, y siempre le dio a entender que se había enamorado de Danilo, pero que lo sucedido le había traumatizado, y todo partía de la situación con su tío alcohólico. Sofia bajaba de peso por día, y Mercedes estaba convencida que Danilo había calado hondo en ella, pero ¿Quién le ponía el cascabel al gato?

Un viernes en la tarde, mandaron a buscar a la entrada de la escuela a Danilo, alguien le solicitaba, Danilo pensó en alguien de su familia, a pesar de que todos vivían lejos; se dirigió a la puerta de entrada algo intrigado, al llegar a la misma estaban arribando otros dos Danilos más, lo esperaba la tía de Sofia, quien al ver a los tres, señaló con el dedo índice de inmediato al ex novio de su sobrina, y se disculpó con los demás a los que le dio una explicación.

Danilo (el que ella conocía) se preguntaba ¿Que estaría pasando? ¿Por qué habían mandado a buscar a todo el que se llamara Danilo? Ella indicó hacia él, era su conocido de vista, los demás se retiraron. Esther lo saludó, era la mismísima tía de Sofia y le dijo – jovencito, necesito conversar con usted ¿Es posible? --

Danilo, que para nada se esperaba que fuese esta señora la que lo requería, muy sorprendido le contestó – Si, estoy a su disposición, con quien mejor que usted, caminaron hacia un salón de espera donde se podían sentar muy cómodos y al llegar se sentaron uno frente al otro a corta distancia.

-- ¿Cuáles son sus nombres y sus apellidos? -- Pregunta Esther a Danilo -- le mande a buscar como Danilo, sólo había oído este nombre y no sabía siquiera si así se llamaba --

-- Marcos Danilo Sánchez Urquiza, pero siempre me dicen Danilo ¿Usted es la tía de Sofia? – le preguntó Danilo

– Si soy la tía de Sofia, me llamo Esther, voy a anotar sus datos porque además de su amistad me interesaría poder comunicarme con usted más a menudo, le explico –

-- Danilo, mi visita a usted se debe a la situación por la que está atravesando mi sobrina, ella es como una hija para mí, su mamá murió cuando era pequeña, yo me hice cargo de ella, y desde que tuvo uso de razón me tiene como su mamá, cuando ella habla de su mama, se está refiriendo a mí; supongo que ese joven de quien tanto ella me habla, de quien tanto ella se ha enamorado es usted – le dijo la tía de Sofia.

-- Señora, yo fui novio de su sobrina hasta hace pocos días, en la fiesta donde usted la fue a buscar, yo me pasé de tragos y ella se enteró y se negó a continuar conmigo a pesar de haberle explicado bien que yo no era un alcohólico, yo sabía que ella estaba enamorada de mí, como yo de ella, le digo con toda sinceridad, yo casi no he podido estudiar después que ella se dejó de mí, pero usted me habla de lo tanto que ella se ha enamorado de mí, y eso me hace sentir bien, y así estoy yo  – le respondió Danilo.

-- Muchacho, lo que le voy a decir puede que le de risa, pero hasta yo me he enamorado de usted, en el sentido más sano de la palabra, mi sobrina me ha hecho enamorarme de usted, porque me ha hecho ver que era lo mejor que le podía haber pasado, lo pintaba serio, responsable, cultivado, seductor, decente, amoroso, y muchas cosas más, en fin, ella está tan  enamorada de usted que siente delirio, y ahora yo le puedo agregar que ella también veía un joven muy apuesto, y que todo eso la ha desequilibrado –

Danilo escuchaba atento, pero no podía explicarse como era posible que todo eso existiera y que ella rotundamente hubiese roto con él, a la vez que se abría una esperanza para sus relaciones; continuó escuchándola.

Prosiguió Esther -- Aunque siempre le aconsejé que no tuviese novios, que éste era tiempo de estudiar y no de noviar, no dejaba de observar que se sentía tan contenta, tan enamorada, tan feliz que eso me daba vida ¿Qué ha pasado que ambos están tan enamorados como distanciados? – Preguntó Esther.

-- La negativa es de ella, ella me ha hablado de un tío alcohólico, es un trauma familiar y eso le ha hecho creer que si yo había bebido un día sería igual a su tío – contesto Danilo.

-- Sí, ese tío era mi marido, y aunque nos llevamos con él, y ella le tiene lástima porque cuando no toma se comporta como un buen hombre, andamos juntos, pero no revueltos. Si las cosas dependen de ella, yo voy a hablar con ella, yo conversaré con ella hasta hacerle entender que debe volver con usted, porque ella te lleva muy dentro aunque no se lo haya expresado, y no regresar a usted seria como una traición a sus propios sentimientos; pero hay algo más que me tiene muy preocupada, y es que en estos momentos ella necesita sentirse bien para poder estudiar y tener una buena salud, y no está siendo así, ella ha bajado de peso, yo lo estoy notando, y la veo muy entretenida; ahora mismo le traigo algunas cosas que sé que le gustan mucho para estimularle el apetito – Explicaba Esther, quien continuaba:

-- Por otra parte, he averiguado por usted y conozco que procede de una buena familia, y que a su edad no se tiene tiempo para ser alcohólico, aunque no debe descuidarse en ese sentido, las bebidas alcohólicas no sólo afectan a los que las ingieren sino a sus familias en gran medida, causando problemas que inciden de por vida en las personas. Ahora bien, es necesario que entienda que esto es un problema de tiempo, no le diga a ella que yo conversé con usted, esta conversación quedará entre usted y yo, y por favor no la asedie para que no se pierda el amor, trate de mantenerse alejado en estos días y después veremos cómo se irán desarrollando las cosas ¿Usted quería decirme algo? –

Danilo le respondió que no, que todo estaba dicho, y que tuviera por seguro que él estaba muy enamorado de Sofia.

Esther abrazó a Danilo y lo besó, y se despidieron; Danilo le dijo que le iba a facilitar que Sofía viniera a la entrada a verla para que conversara con ella y recogiera lo que le había traído, que no se preocupara, que lo haría muy discretamente para que ella no se enterara de su conversación.

Esther de todas formas como para asegurar, mando a buscar a su sobrina.

Transcurrieron dos meses después de aquella conversación de Danilo y Esther, él había hecho lo que la tía de Sofia le había sugerido, a pesar, habían coincidido dos veces en la entrada al comedor de la escuela, se habían saludado con un beso en la cara y había mediado determinado recogimiento por ambos. Sin embargo, uno de esos jueves en que Danilo acostumbraba a salir de la escuela con un pequeño grupo de muchachas y muchachos que integraban un equipo de tiro deportivo, el grupo se había reunido después del almuerzo en un lugar de mucha sombra y de muchas flores que habían engalanado el lugar gracias a la entrada en primavera, a un costado de la escuela, pero Danilo se había retrasado, todos y todas esperaban para salir a coger el transporte que los llevaría, debido a que Danilo era el jefe del equipo, la espera estaba ambientada por un comentario no habitual, cuando a la distancia de unos 100 metros apareció Danilo muy apurado, todos miraron hacia él, pero Sofia que no era del equipo y que se encontraba allí, fijo la vista hasta tenerlo muy cerca.

-- Bueno compañeros, me disculpan el retraso, algo que ustedes no pueden hacer por mí, fue la causante -- Todos se reían.

-- Sofia se situó de frente a él y poniendo sus dedos en un botón de la camisa de Danilo le preguntó -- ¿jefe, usted cree que yo pueda salir con ustedes y practicar el tiro deportivo que tanto me gusta? –

Danilo que no estaba preparado para lo que estaba ocurriendo se sintió abismado en fracciones de segundos, la miro fijamente, miro a los demás, y de pronto el pequeño grupo comenzó a cantar: “Que la bese, que la bese …” Se miraron los dos hasta no poder contenerse y se besaron y abrazaron de una manera que él, no tenía como describírmela; ustedes se imaginaran.

-- Si señorita, a partir de hoy usted será miembro de honor de este equipo, y tendrá mi corazón y toda mi alma como constancia de su derecho al mismo – Le expreso Danilo, y desde el grupo se oía un aplauso y algunas expresiones de alegría.

Danilo había aprobado al fin el examen de filosofía, jjjjj …

Salieron para el campo de tiro deportivo, y a partir de ese momento Sofia y Danilo se amarían mucho, se amarían sin final como este relato que muchos quieren no hallarle fin.

Así terminó esta grande historia de amor filosófico.

¿O quieren más?

                                                          FIN.

 

 

                                                   MINI NOVELA

                                         UN AMOR FILOSÓFICO.

                                                  CAPÍTULO III

                                   ¡UNA NOCHE INOLVIDABLE!

 

POR. CARLOS RENÉ CABADILLA DÍAZ.

01/10/2016.

 

Conversando con Santiaguito y su novia, hizo su entrada Sofía, insoportablemente bella, con un vestido cuyo ajuste al talle, le daba un aspecto de sirena al dibujarle suavemente las curvas de su divino  cuerpo de mujer, físico hecho a la medida, sin más ni menos, aquel color rosado tenue con un obrado de buen gusto que se combinaba con lo que sólo ella podía mostrar ponía en guardia a las que creyeron causar sensación; Danilo por su parte no sabía si ir a su encuentro o esperar a que ella viniera a donde el, se paralizó, sintió el cosquilleo en el estómago, Santiaguito se percató, se acercó  y susurrándole al oído le dijo -- Compórtate, no te bajes, sube tú también, demuestra tu personalidad --.

Sofía después de saludar a algunos de sus compañeros de aula, fue al encuentro de Danilo, lo saludó con un beso en la cara, conversaron sobre la fiesta; Danilo respondía a sus preguntas, Santiaguito y Mercedes después de saludarse con ella se retiraron al salón, quedando ellos dos en el pasillo central, aquella conversación duro 5 minutos, ella le pidió permiso para retirarse y salió al encuentro de una de sus compañeras, Danilo se sintió reconfortado, ahora restaba cuando comenzara el baile sacarla a bailar, “Vuelve a casa” (o también conocida como “la carta”) por “Los Formula V” debía ser la primer canción a bailar con ella, esta canción vendría detrás de “globos rojos”, ya estaba ajustado todo con los que operaban la música.

Rodobaldo y su novia habían “roto el hielo”, los primeros en comenzar a bailar, a ellos se les sumaron algunas parejitas, Danilo observaba el baile de los demás hasta que sintió la canción “globos rojos”, detrás vendría “vuelve a casa”, se movió en dirección a Sofía, muy discretamente, ella no se percató,  se hallaba conversando con una de sus compañeras, sin embargo Danilo fue interceptado por una de las muchachas que estaba en su tránsito, era Deisy, ella le promovió conversación pero el sólo tenía en su mente la próxima canción y Sofia, interrumpió muy decentemente y salió hacia donde Sofia, estaba terminando “globos rojos”, concluyendo la misma se paró frente a Sofía y le extendió la mano, pidiéndole que bailara la siguiente pieza con él, ella lo miró y sonrió asintiendo con la cabeza, salieron para el centro del salón, vendría “vuelve a casa”, él lo sabía, lo había coordinado, pero Sofia salió a bailar sin saber que bailaría, casi en el centro comenzaba la canción tan esperada, la letra de aquella canción -- una carta voy a escribiiir y quisiera no llorar, pues recuerdo cosas de tiii que jamás podré olvidar, una cosa quiero de decir, mi amooor … … que regreses, a casa junto a mi … -- Danilo extendió su mano izquierda para unirla a la de ella y con su mano derecha la tomó por la espalda muy cerca de la cintura, a la vez que juntaba su cuerpo al de ella, le fue acercando la cara hasta rozarse, su temperatura subía sin control, cuando oyó que la canción decía: “que regreses a casa junto a mí”, la apretó fuerte y le besó la sien, Sofía parecía extasiada, pero reaccionó y se hubo de despegar un poco, diciéndole al oído que no la besara.

Al terminar la canción la llevó de la mano a donde su amiga, y un minuto después la volvió a invitar a la próxima pieza que ya estaba puesta, “con su blanca palidez”, Danilo no estaba muy claro de si ese era el verdadero título de la canción, porque el verdadero titulo era en inglés, había sido un grupo inglés quien había lanzado dicha canción, pero era una de las frases repetidas de la canción, también romántica; salieron los dos de nuevo y bailaron, esta vez comenzaron más separados, Danilo no perdió oportunidad y le volvió a pedir que lo aceptara como novio, le conversó con puros sentimientos, pero Sofía parecía una dama de hierro y no aceptó, sin embargo mientras le hablaba le fue acercando su cara a la de ella, le estaba hablando bien pegado al oído, y su cuerpo cada vez estuvo más cerca al de ella, él no podía bailar esa pieza sin sentir su calor y respiración; Sofía estaba decidida a no dar ni un pasito atrás en su empeño, entendía que tenía que darse tiempo.

Danilo se percató que debía darse una vuelta por donde sus compañeros, y si era posible bailar con alguna de sus conocidas, para que ella tuviese su espacio y a la vez lograr que sus pasiones volvieran a un nivel adecuado, él requería de la meditación, debía pensar en lo que sucedía y para eso la mente debía gobernar el corazón, así lo hizo.

Ramirito que estaba algo cerca lo llamó y conversaron un poco; Marilyn, una muchacha que estaba tan enamorada de Danilo como Danilo de Sofía, no le quitaba la vista, Danilo se percató y fue a sacarla, bailaron, pero Marilyn no perdía una oportunidad con Danilo y pegó su cuerpo y su cara a la de Danilo, bailando una pieza de suave ritmo; Danilo se sintió asustado y no dejaba de mirar para Sofía que bailaba con otro muchacho algo distante, una de esas veces noto que Sofía lo miraba algo insistente y como preocupada, mientras Marilyn le decía al oído -- Dios le da barbas al que no tiene quijada -- pero Danilo no atinaba a escuchar a Marilyn, aquella pieza le pareció una eternidad, al fin terminaron de bailar, algo inesperado le habría de suceder, Marilyn antes de retirarse de su lado, se inclinó para darle un beso en los labios, Danilo lo trato de esquivar, pero los labios de Marilyn tocaron la comisura de sus labios en  el mismo momento en que Sofía miraba para ellos, la situación se complicaba.

Santiaguito que se encontraba muy cerca de Sofía con su novia Mercedes, no perdía “pies ni pisadas” al asunto, y mientras Danilo se atormentaba con aquello, el sacaba como conclusión que había pasado lo que debía pasar, evidentemente Sofía sentía gran atracción por él, pero estaba algo confundida y la mayor ayuda que le pudiese dar en ese caso era enviar a su novia para que conversara con ella y le hiciese comprender que en el fondo de todo se estaba enamorando de Danilo y que no debía dar más tiempo, porque corría el riesgo de perderlo.

Danilo no sabía lo que estaban tramando Santiaguito y Mercedes, ya lo sabría después, salió fuera del salón a visitar las cantinas y conversar con Román uno de sus profesores predilectos; Román lo notó muy preocupado y le preguntó si tenía algún problema, pero casi no pudieron conversar dada la cantidad de personas presentes pidiendo le despacharan la bebida, en la primera oportunidad, Román le dio un vaso con ron “legendario” y le indicó que se lo tomara. Danilo salió de allí, y sólo, en una esquina, desde donde se observaba el mar, meditaba mientras bebía aquella fuerte bebida, cuando ya había ingerido casi medio vaso se sintió un poco más estable, más seguro y con mayor disposición, sin embargo, así no debía volver a donde Sofía, debido al aliento etílico tan fuerte que como un hedor salía de su boca. Danilo sabía que ese tufo era desagradable para una muchacha como ella, y pensó que debía esperar un rato a que este se fuese eliminando, él no sabía que eliminarlo no era tan fácil y que al día siguiente pudiera persistir aquel olor.

Por su parte, Mercedes ya hablaba con Sofía -- ¿Cómo te está yendo mi amiga? -- Le preguntó -- En general bien, quería consultar contigo mi amiga porque me siento algo confundida, resulta que hace un rato me sentí ofendida cuando vi a Marilyn besando a Danilo, no me lo puedo explicar, él no es mío, yo no puedo exigirle otra cosa, sin embargo, he sentido una cosa muy rara, algo así como que me estaban profanando algo muy mío sobre lo cual nadie más tendría derecho – Le contestó Sofia.

Mercedes le escuchaba y la miraba a sus ojos, y cuando ella terminó de exponer lo que no era capaz de explicarse, le respondió – Créeme, soy tu amiga de años, actúo como tal, no podría estar tratando de impulsar algo que no fuese por tu bien y que no funcionase por su propia fuerza, eso es amor mi amiga, eso es amor y del mejor que se pueda conocer, lo que tú no te das cuenta por eso mismo que tú dices de estar confundida, hay algo en ti que está tirando en sentido contrario a tus verdaderos sentimientos, los motivos pueden ser muchos, pero de que estas sintiendo amor muy puro, no se dudaría por persona alguna, te aseguro que estas enamorada de Danilo y aún no te has dado cuenta ¿Qué otra explicación pueden tener esos celos que me cuentas que no sean una gran pasión por el? ¡Qué bonito es todo lo que te está pasando! Ay mi amiga, vívelo, no pierdas esos momentos, yo te lo aseguro que es amor, piensa por un momento si lo vieras en los brazos de Marilyn besándose mucho, piensa que sentirías, no me respondas, cuestiónate tú sola lo que te digo. Mucha gente sentiría envidia de ti, eso sí, no dejes que te lo arrebaten, acéptalo, has todo lo que tengas que hacer para que no se te vaya, y me voy porque Santiaguito debe estar como loco esperándome --.

Sofía la miro algo desconcertada y le pregunto -- ¿Tú crees? --

Mercedes le respondió -- no es que yo crea, es evidente, si tú tienes esos sentimientos, es porque lo amas y cuando una ama, vela porque no exista persona alguna que pueda arrebatar lo que estamos amando --.

Santiaguito esperaba por Mercedes, cuando ésta llegó, descargó todo lo que había conversado con Sofía, debían preparar a Danilo para que no echara a perder el fruto de aquellos sentimientos nacidos de una semilla que había germinado y se estaba logrando en Sofia. Salió él en su búsqueda a fin de darle aquella grata noticia.

-- oye Danilo, ven rápido que no puedo perder tiempo -- le dijo Santiaguito que lo había divisado apenas salió a su encuentro -- ¿Que paso? – preguntó Danilo; Santiaguito le explicó con lujos de detalles y le hizo su recomendación -- Prepárate bien que la palomita es tuya, calcula bien cada paso que des y cada palabra que utilices, pensamiento delante y lengua detrás ¿Entendiste? -- Danilo visiblemente nervioso, pero a la vez satisfecho con lo que acababa de oír, y a sabiendas que se había tomado medio vaso de ron le dijo -- tengo un fuerte olor a bebida -- A lo que Santiaguito le recomendó que masticara papel de “cartuchos”, de esos cartuchos que se usaban en las bodegas para envasar los productos, ya que esto le disminuiría dicho olor, pero ¿Dónde hallar esos cartuchos allí en aquel lugar? Fueron los dos a una de las cantinas y resolvieron un pedazo de este papel, a partir de ese momento Danilo no paraba de masticar como si tuviese chicle en su boca.

Salieron los dos, Santiaguito y él rumbo al salón de baile, antes de llegar se habían separado para no despertar sospecha, la gente estaba bailando sones y tenían organizadas dos grandes ruedas de “Casino”, aunque Danilo gustaba del baile de casino y lo bailaba bien, no era momento de casino, su actividad estaba centrada en el baile romántico, y no debía diluirse en lo que no fuese sacar a bailar a Sofia durante una pieza suave, ese sería su próximo paso; con tan buena suerte que Sofía no era una muchacha dada a divertirse de esa manera, prefería la privacidad como regla en su comportamiento, disfrutaba en ver bailar a los demás, pero ella era de una música cuya melodía y letra alimentara los sentimientos, siempre fue de compartir en círculos más estrechos, y se encontraba sentada en uno de los sillones cercanos a las paredes del salón. Hacia allí se dirigió Danilo, llegó, y parado frente a ella le preguntó que, si podía sentarse en el sillón del lado, este sillón estaba aparentemente ocupado, tenía las carteras de dos de sus compañeras, ella le respondió que sí, que apartara las carteras, se sentó y le preguntó que por qué no bailaba, entonces ella le respondió que esa no era la música de su preferencia, algo que el ya suponía.

Charlaron mientras los demás bailaban, ella se mostraba muy seria, demostraba como que estar algo enfadada, Danilo le interrogó -- ¿Tienes algún problema? -- Ella contestó secamente -- Cada cual es dueño de sus problemas -- Entonces Danilo cuestionó -- ¿Tengo algo que ver con tu conducta? -- -- ¿Tú te sientes culpable de algo de lo que vez en mí? – Pregunto ella.

-- De cierta manera sí, creo no estar equivocado, he notado como que estás enfadada por algo que yo he hecho que a ti no te ha gustado --.

Sofía creyó tener un adivino frente a ella, no era posible que él se hubiese percatado de su desesperación cuando cada uno anteriormente bailaba por su rumbo, y pensó -- o este muchacho es demasiado inteligente y astuto o tiene poderes sobrenaturales -- Sintió cierto temor por el hecho de que a partir de ese momento Danilo pudiese estar leyendo todo lo que pasaba por su mente – Sin embargo, algo le consolaba, y era el hecho de que nada malo sucedería si así fuera, debido a que de ser así sólo descubriría que ya ella no se hallaba sin él. Estos pensamientos pasaron a la velocidad de la energía por su mente, y debía darle una respuesta a Danilo.

-- ¡Quien sólo se ríe de sus maldades se acuerda! – Le contesto Sofia

Una vez le hubo contestado, existió una breve pausa entre los dos, coincidente con el final de la pieza musical que se escuchaba, con ella concluía la música rápida, unos tres minutos y salía al “éter” “Venecia sin ti”, una canción infinitamente romántica, cantada por uno de los mejores cantantes de todos los tiempos Charles Aznavour; lo más romántico de la noche, en la cumbre de un desenlace amoroso que estaba por detonar, lo que necesitaban los dos, rompió con el bullicio, salieron al salón los que, como ellos, esperaban algo sentimental; ése sería el momento oportuno, Danilo no podía esperar más, se incorporó y la tomó por el brazo con delicadeza y firmeza a la vez, ayudándola a seguirlo, caminaron los dos con marcada elegancia en sus gestos corporales, ella era perfecta hasta en el modo tan femenino de andar, creatura de los dioses, él, parecía haber concentrado toda la masculinidad del mundo en un estrecho callejón del tiempo.

Se juntaron con la fuerza descomunal de un amor contenido que, había estallado como se produce la cadena de una reacción nuclear, y por lo sublime de aquella melodía:

*Qué profunda emoción, recordar el ayeer, cuando toda Venecia me hablaba de amooor, ante mi soledaad, en el atardeceer, tu lejano recuerdo, me viene a buscaaaar, qué callada quietuud, qué tristeza sin fin, qué distinta Veneeecia si me faltas túuuu, una góndola vaaa, cobijando un amor, y el que yo te entreguée, dime túuu dónde estaaaa … *

Una hebra de hilo no podía pasar entre la danza de sus cuerpos, sus caras se fundieron como carne de un mismo ser, era un amor tan intenso que se desbocaba hasta crear el oasis de la plenitud, pre diluvio de un gozo sin igual, el encantamiento los fue llevando al éxtasis, algo muy sublime, único, irrepetible, estaba ocurriendo en aquel momento de sus vidas, que después de suceder sólo podría aparecer en sueños otra vez.

Ni Danilo, ni Sofia bailaban, eran dos espíritus de un amor sin riendas, no cabían los pensamientos, sus mentes no funcionaban como suele suceder cuando un amor de esa magnitud se realiza, diadema de sus deseos; la canción que escuchaban era como una bendición de Dios para acompañar aquel idilio. En medio de aquel encanto ella dormía muy libre y flotaba junto a él en un mundo que sólo existe en la mente humana fuera de todas las reglas que imponía la sociedad, fuera de toda compulsión ético-moral, sin ataduras; lo apretaba como para que no se le fuera nunca más, amor extra virgen. Sofía se entregaba como nunca había experimentado en su joven vida, se había enamorado como bien le había dicho su amiga, ella podría decir a partir de entonces que el amor había entrado hasta lo más profundo de su ser. Con el tiempo le contaría a Mercedes que había sentido algo muy raro y distinto, como si Dios la hubiese llevado al Paraíso para que viviera la luna de miel de esa fervorosa pasión.

Danilo por su parte se sintió como en un Edén, lo que le estaba sucediendo sin mediar una sola palabra era el fruto de aquella semilla que casi sin darse cuenta, sin explicación, había germinado dentro del ¿Dónde estaba? ¿Aquello era la fiesta de la escuela o un olimpo encantador? ¿Sería la felicidad de que tanto le habían hablado muchas veces? Que como le había dicho un psicólogo un día -- ella no se conoce hasta que no se siente -- Aquel encantador momento no llevaba consigo nada más que vivirlo.

El propio instinto de Sofia en completa libertad, hacía que sus labios se le fueran de control, y Danilo se dio cuenta que tanto ella como el estaban colmados de ansiedad, nunca fue tan necesario un beso que desencadenara la intemperancia como ese primer beso en medio de aquel fogaje de amor, aquello fue verdadera historia ¿O no? No sé qué piensa usted que está leyendo, pero lo que soy yo cuando el me lo contaba, llegue a sentir casi que esa pasión loca en mi persona. Aquel beso fue algo indescriptible, ambos ponderaban el amor con toda la intensidad del momento que estaban viviendo, como sólo ellos podían hacerlo; si en el mundo se midieran los besos, Sofia y Danilo aquel día hubiesen sido campeones por la salacidad de los mismos.

A ese beso que no acababa sucedió el otro y el otro, y hubo un momento no muy bien determinado en que sus labios recorrieron sus caras y sus cuellos con desenfreno, estaban fuera de sí, Ni a ella ni a Danilo podían preocuparle cosa alguna, no mediaba el razonamiento en una situación como esa.

Danzaban como si caminaran hacia el paraíso donde cada paso era un manantial de gozo divino, el uno se convertía al otro para elevarse al cielo, y si como él lo sentía no era el camino al paraíso, se sentía satisfecho con ese regalo de Dios.

Terminó la música y ellos continuaban, el bullicio de la multitud de bailadores les trajo a sí, se separaron agarrados de las manos y esperaron la próxima pieza musical, de nuevo un son, regresaron y se sentaron juntos sin dejarse de las manos, minutos después salieron a dar una vuelta buscando el mar; esa luna llena los protegería, se dijeron para sus adentros, se besaron mucho y juraron quererse por siempre.

Danilo se sentía realizado en el amor con Sofia, en instantes se había convertido en el novio de la muchacha más bonita, más fina, más dulce, magnánima, y una de las más preparada culturalmente de toda la escuela, “la Diosa del amor” cubana, como la “Venus” romana, o como la “Afrodita” griega, con aquel don femenino que llevan dentro las cubanas, la más cotizada, la emperatriz de la belleza integra, y eso tendría que ser admirado por los demás.

Santiaguito y Mercedes lo habían presenciado casi todo, pero no era lo mismo ver que sentir. Siendo ya casi las 01:00hs de la mañana del siguiente día, se despidieron Danilo y Sofia con un beso que parecía no terminar; una tía de Sofía la había venido a buscar, pero ella no quería darle a conocer a su tía de aquel acontecimiento; Danilo la acompañó hasta donde la tía conversando, y al llegar le saludó y se presentó como un amigo de su sobrina, la tía lo acogió con deferencia, -- todo iba marchando bien – se formulaba Danilo; ella se marchó con su tía.

Él hubiese querido que aquella noche no terminara jamás, un presentimiento en su subconsciente lo llevaba al deseo de que lo que acababa de acontecer aquella noche se prolongara a la eternidad, era de esas cosas que produce el amor y no se explica por qué, ella se notaba obsesionada por mantenerse a su lado.

 

                                      FIN DE LA TERCERA PARTE.

 

                                                   MINI NOVELA

                                        UN AMOR FILOSÓFICO.

                                                   CAPÍTULO II

              ¡TOMAR LA INICIATIVA CUESTE LO QUE CUESTE!

 

POR. CARLOS RENÉ CABADILLA DÍAZ.

01/10/2016.

 

Casi ya la hora de entrar, ella salió a su encuentro, Danilo había dejado atrás a Santiaguito; Sofia y el reanudaron la conversación, esta vez sobre la entrada y sobre el ballet.

El reloj grande de péndulo había tocado las menos cuarto, y abrieron las puertas del teatro, Sofía y Danilo caminaron hacia la entrada y pasaron al interior, una vez dentro, él le puso la mano en la espalda y la guio hacia un grupo de asientos que estaban en buena posición, caminaron por el pasillo de la derecha un corto tramo introduciéndose en una de las filas también de la derecha, esto le aseguraría tener sólo la pared a su derecha, y hacia su izquierda y adelante tendrían todo el panorama de dicho teatro, detrás sólo dos hileras de asientos que parecía no serían ocupadas, encima en el segundo piso quedaban los palcos que se proyectaban sobre sus cabezas, allí se sentaron; el teatro se comenzó a llenar, uno de los palcos seria ocupado por la dirección de la escuela, el director era íntimo amigo de Alicia Alonso y gustaba mucho de sus puestas en escenas, por lo que se rumoraba que asistiría.

Faltaban 5 minutos y mientras Danilo y Sofía hablaban de ballet hacia su entrada el director de aquel instituto con un pequeño grupo de acompañantes, era toda una personalidad, un hombre de buen porte, carismático, cuya figura y modo de conducirse, así como de dirigir la escuela lo colocaban en una posición respetable por todo el alumnado.

Una vez sentados, ya el teatro lleno, salió la presentadora, explicó la pieza que se llevaría a escena como primer acto y se dio comienzo; estaban en presencia de “Romeo y Julieta”, con una coreografía de Alberto Alonso, con la interpretación de los dos personaje principales a cargo de la propia Alicia Alonso y de Adolfo Pérez Esquivel, además se encontraban actuando Loipa Araujo, y Mirta Pla, y otros dos bailarines que hacían papeles de sirvientes más otros, el sistema de iluminación era espectacular, así pensaba Danilo que nunca había visto otro igual, y asi era en realidad, todos en general estaban impresionados, nunca pensaron que en su escuela se presentaría el ballet de Cuba(*).

Pasaron unos diez minutos para que Danilo “rompiera el hielo” que se había establecido entre ambos al presenciar algo fabuloso para ellos. Le susurró al oído:

-- ¿Pensaste alguna vez que estaríamos en esta escuela presenciando el ballet de Cuba? --

Ella hizo la misma operación y con sus labios rozando la oreja de Danilo le respondió:

-- No, no me lo imaginaba, y menos que fuese esta pieza que tanto me gusta ¿Sabes de quien es esta obra? --

-- Es Shakespeare, William Shakespeare, tengo entendido que es una tragedia -- le susurró Danilo, esta vez tan pegado que ella se sonrojó, y continuó diciéndole -- nunca la he visto bailar, pero la vi en película unos años atrás, si creyera en los dioses diría que todos están a mi favor, o mejor, a nuestro favor, esta pieza es como odas a nuestro encuentro ¿No lo crees? --

Sofía, en voz pausada y muy suave le preguntó -- ¿Por qué crees tú eso? --

Danilo, que ya no podía controlarse le tomó la mano, y al ver que ella lo permitió, a la vez que se la acariciaba, le dijo -- vale lo que te dije antes de entrar, siento una atracción muy grande hacia ti --.

El paso más difícil estaba dado, sin embargo, se encontraba ante un juego muy peligroso, en el que de continuarlo podría ganar más, o perder todo lo que hasta el momento había avanzado, indudablemente una disyuntiva muy riesgosa, o se conformaba con lo alcanzado hasta ahí, o probaba ir más lejos con riesgo de perderlo todo.

Por una parte, se sentía rey, a punto de partida de que en una noche había logrado transmitirle directamente todo lo que sentía por ella y acariciarle su mano, siendo ella la más hermosa y cotizada de toda la escuela, pero ¿Y si en un arranque de lujuria perdía el tacto y se venía abajo todo lo que hasta ese momento había logrado? Eso no lo podía saber ni Santiaguito, ni Arquímedes, ni Ramirito, ni Nostra Damos, en realidad sólo Dios sabría el desenlace y no se lo diría; él se encontraba en una línea de inseguridad, pero conocía un viejo adagio que rezaba en el pópulo: “de los cobardes no se ha escrito nada”.

Danilo, hizo una rápida reconstrucción de lo que había acontecido hasta el momento y se dio cuenta que el tema de la vinculación de la filosofía con el amor no lo había tocado aún, pensaba en imponerse como meta llegar a darle un beso, al menos en los labios, eso sí sería un paso demasiado avanzado y riesgoso, pero estaba decidido, para ello comenzaría hablándole de lo que significaba la palabra filosofía, cuando ella sintiera que su nombre de Sofía formaba parte de esa palabra compuesta, y que su significado era sabiduría, siendo considerado por él como una cualidad que le hacía galas a su nombre de mujer, sería el instante preciso para darle el beso en la boca ¿En la boca o en la cara? Se preguntó el mismo, no, debía ser en la boca, o ¿Cuál era su miedo? Pues en la boca sería, y que saliera el sol por donde quisiera.

Todo lo que estaba pensando había transcurrido en fracciones de corto tiempo, si acaso un minuto y medio.

Pero algo inesperado, parecía que paralizaría todo lo que tan rápido había pensado, ella lo miro fijo y le manifestó:

-- “Voy a tomar como amistad el hecho de que me estés acariciando la mano”—

Para Danilo aquello había sido como si le tiraran hielo seco, sentía como que le enfriaba y quemaba el cuerpo a la vez.

Lo volvió a mirar, esta vez socarronamente, Danilo sin poderse contener le acercó la boca a su oído y le dijo:

-- “Tú lo puedes tomar de esa manera, pero mis caricias tienen un sólo significado, ellas llevan mucho amor, con la misma intensidad que el que estamos viendo en esta pieza de ballet, ni tu eres Julieta, ni yo soy Romeo, pero algo si te puedo asegurar, me siento como él, en estos momentos que estoy a tu lado” --

Todo esto lo decía acariciándole ya no sólo su mano, sino el brazo también, Danilo le tocaba con suavidad su brazo, dejaba resbalar sus dedos con suavidad por su brazo.

Sofía sintió ese calor masculino que la sacaba de su estado normal, sin embargo, a la vez se sentía apenada e indecisa, sintió que efectivamente, había atracción, pero era muy pronto para dejarse seducir por un muchacho que a penas conocía, y pensó también en la lógica de tener muchos ojos puestos en ellos, todo esto le infundía temor, estaba experimentando un sentimiento desconocido hasta ese momento por ella, una mezcla de miedo y atracción, y se preguntó ¿Qué debo hacer? Contestándose ella misma que lo correcto era ponerle coto a esa situación sin herir a Danilo.

Danilo no había analizado algo de esto en sus cálculos, estaba sumido en un encantamiento que lo llevaría hasta donde pudiese continuar, y acariciándole su brazo le dijo al oído:

-- “¿Sabes el significado de la palabra filosofía?”--

Sofía parecía como no haber oído la pregunta, sin embargo, Danilo pensó que ella estaba esperando su respuesta, y continuó adelante:

-- “Filosofía es una palabra compuesta, y mira las casualidades de la vida que te voy a explicar, porque esa palabra es amor de pies a cabeza, filo, quiere decir amor, y Sofía … --

Danilo hizo una pausa de fracciones de segundo, porque se le había olvidado el significado de Sofía, aquello lo puso algo nervioso, y se dijo para sí, cálmate Danilo que, siempre hay una salida, al tiempo que le dijo:

-- “Sofía quiere decir … Sofía, es decir la palabra en su conjunto quiere decir amor a Sofía, y eso precisamente es lo que yo te había dicho que sentía por ti” --

Ella que casi no le estaba oyendo, porque en su mente lo que tenía era como parar el impulso que Danilo llevaba, lo miró algo asustada, al tiempo que él le acerco su cara y le dio un beso en sus labios, Sofía retiro su cara hacia atrás, pero el beso se patentizó.

Ella miró a su alrededor y no vio a ningún curioso o curiosa atento a su desenlace amoroso, que era lo que en aquel momento le preocupaba, y esto le hizo tomar algo de calma, pero le dijo en voz muy baja a Danilo:

-- “No puede ser así, tienes que controlarte y entender que el momento es de amistad, solamente eso” --.

El la miró y le dijo: -- “No me has comprendido cuanto te estoy amando, eres mi filosofía y mi todo” --.

Sofía, no entendió aquello de que ella era su filosofía, y llegó pensar que Danilo en verdad se estaba volviendo loco por ella, por lo que le preguntó:

-- “¿Qué es eso de que yo soy tu filosofía?” --

En fracciones de segundos Danilo se cuestionó – ¿Que estará pasando? ¿O ella no estaba prestando atención a la explicación que yo le di, ¿O se dio cuentas de mí falla y no lo abordó en el mismo momento por pena conmigo? ¿Cómo saber que ha pasado? Es muy importante para mí, en esa aparente pequeñez puede haber detectado que soy un “tirador de piedras” y no una persona preparada – pensaba en su desacertada explicación de lo que significaba el nombre de Sofía, y le preocupaba que se estuviese incubando su desencanto, en esas circunstancias era muy difícil conocer su pensamiento.

Retiró sus caricias de la mano, aquel beso que podría haber sido, pero no fue del todo, le había producido el clímax de la satisfacción, pero la última postura de Sofía lo paralizó todo en él, dentro de su encantamiento se percató que ella le estaba poniendo freno, y llegó a la conclusión de que debía serenarse para replantearse de nuevo qué hacer en lo adelante, y sobre su pregunta sobre qué cosa era eso de que ella era su filosofía, era mejor no contestársela, no entrar de nuevo en ese tema. Por otra parte, la función del ballet se estaba terminando, la noche estaba llegando a su fin para ellos que eran alumnos y debían acostarse sobre las 22:00hs.

Llego el final de la obra, Romeo y Julieta había sido un espectáculo excepcional para los allí presentes, sin embargo mientras el resto de la gente comentaba en voz baja sobre la puesta en escena, ellos dos sólo tenían idea de lo que habían protagonizado en aquella noche, paralelamente a la tragedia que se había terminado de escenificar por el ballet, habían vivido su propia pieza, ellos y sólo ellos de protagonistas y publico a la vez; se pusieron de pie y todos comenzaron a retirarse disciplinadamente después de haberse retirado el director de la escuela con sus acompañantes. Ellos salieron uno detrás del otro, al llegar a la plazoleta cada cual debía dirigirse a las entradas de sus dormitorios, esta vez se despidieron con un beso muy cercano a la comisura de los labios.

Danilo le preguntó: “¿Podemos vernos mañana?”

La respuesta de Sofía fue inesperada -- “vamos a darnos un tiempo, unos días, necesito reflexionar sobre nosotros”—

Danilo desesperado volvió a preguntar -- ¿No soy de tu gusto? ¿Qué te ha hecho pensar así? –

Sofia respondió – No puedo dejar de ser sincera, siento que me caes bien, me siento en un ambiente agradable cuando converso contigo, aprecio tu cultura y tu forma de conducirte en general, pero tu impetuosidad me asusta a veces, y necesito conversar mucho conmigo misma --

Le dio la espalda y con la delicadeza de siempre le dijo adiós él, estaba desconcertado, estaba como desconsolado, esas últimas palabras de ella pudieran significar el anuncio disimulado del “nunca jamás”, cuando la vio desaparecer detrás de las columnas del pabellón, se encaminó hacia su dormitorio, pero por el camino le dio riendas sueltas a aquel torbellino de pensamientos que lo contrariaban entre su delirante amor y la duda de no ser bien correspondido; la incertidumbre le invadía y le atravezaba de manera horizontal aquella locura toda.

Caminaba al dormitorio y, en su soliloquio, discutían su consciente y subconsciente, sentía como que, la invasión de un tormento -- ¿Habría sido el fallo con el asunto de la filosofía lo que estaba mediando? – Se preguntaba ¿A quién este tema superfluo para todas las personas que nos vamos enterando del asunto le preocupaba mucho? No era en sí que él fuese tonto, sino que había cifrado todas sus esperanzas en dar un golpe mágico de sabiduría ante ella, cosas de jóvenes y, ya sabemos lo que sucedió.

-- ¿Qué entretenimiento el mío? – Se dijo.

Esa no había sido la única posible causalidad de aquella actitud adoptada por ella, en realidad habían ocurrido otras cosas.

-- Mi ofensiva con las caricias y los besos pudiera haber sido también, pero no sentí un rotundo rechazo – “hablaba sólo”.

Sin embargo, su ofensiva con las caricias y los besos contenía un alto componente de impetuosidad, lo que la puso muy nerviosa, más, si se analiza que era la primera vez que coincidían para compartir, bien podía ser esta situación la causal de su actitud; esto le preocupaba mucho, por cuanto de haberse considerado por ella que el era un individuo atrevido en exceso, podría haber ocasionado una reacción de animadversión hacia él.

En un soliloquio angustioso, Danilo no paraba de hacerse un examen de conciencia, -- fallé -- se dijo, -- debí haber sido más pausado, más analítico, más paciente, pero, por otra parte, de haber sido así, hubiese venido otro quizás, y la hubiese conquistado, nada, hice lo que debía hacer, y si salió mal era una de las posibilidades de este juego de exactitud.

Santiaguito que se había retirado antes de terminar la función del ballet lo esperaba a la entrada del dormitorio, conversaron, Danilo le narró lo sucedido como si lo hubiese estado viviendo de nuevo, y en su cara había un reflejo de tristeza, era como una mini novela aquel comienzo, y había cosas que él no llegaba a comprender. Santiaguito era tres años mayor que él, y al oír lo fundamental de lo que había ocurrido, le respondió -- Compadre me parece que usted puso “la carreta delante de los bueyes”, no se puede ir tan rápido, ya con haber conversado esa noche y haberle acariciado sus manos era suficiente, mañana hablaremos más, y aunque el tema de la filosofía no hizo mellas porque ella no le prestó atención, tú te imaginas que ella hubiese conocido que su nombre de Sofía, significaba la sabiduría y que a ti se te había olvidado, seguro estoy que ella se iba a reír mucho, esas cosas hay que aprenderlas bien. Esta noche duerme y descansa que mañana tenemos una larga faena de clases, y después tendrás tiempo para reorganizarte e ir de nuevo a la ofensiva, no te preocupes que con Mercedes mañana yo me entero de la versión de ella y con más elementos ya te resultara distinto --.

Así lo trato de hacer Danilo, pero esa noche no pudo conciliar el sueño y durmió a intervalos, su guerra de conciencia le ocupó casi toda la madrugada, aquello era en verdad amor como le habían contado sus amistades, y en aquella conversación sostenida con Sofía estaban presentes todos los elementos que categorizaban el amor, al menos eso le parecía a él.

Al día siguiente era viernes, día del pase, pero Santiaguito y el tenían que cubrir la guardia de fin de semana, estaba como “el pescado en tarimas” (con los ojos abiertos y sin poder ver), Danilo le sumaba al sueño de aquella noche el sueño viejo que había acumulado en dos años que llevaba en la escuela, ese día no pudo ni siquiera pensar en el problema, el sueño lo vencía, pidió permiso y se fue al dormitorio desde el mediodía, se levantó solo a bañarse, preparase para la formación de la guardia e ir al comedor, después regresó al dormitorio de nuevo y se acostó hasta que fue llamado para su turno de guardia en la madrugada. Así paso el fin de semana, en los tiempos que ambos estaban libres, Santiaguito y el platicaron mucho sobre varias cosas y por supuesto del asunto que lo atormentaba.

Danilo había reflexionado mucho sobre el asunto y sentía como que estaba más cerca del fracaso que del triunfo con respecto a Sofía, su última respuesta lo decía todo, sin embargo, no estaba resignado a perder aquel amor, pero comprendía que en el peor de los casos le dejaría además del mal sabor, la experiencia para no fallar en lo adelante.

Transcurrió una semana, y en la semana entrante anunciaron la fiesta mensual de la escuela, como de costumbre, una de las facultades seria la responsable de dicha fiesta, y le tocaba el turno a la facultad de electro radiotecnia, y dentro de ella la responsabilidad de las cantinas donde se despacharía la bebida y las comidas estaría a cargo de la catedra donde estudiaba Danilo, la fiesta sería el próximo sábado.

Mercedes había hablado ya con Sofía, ella le había confesado que veía en él algo así como una gracia, sentía que le agradaba, pero no podía definir con certeza que sintiese amor hacia él.

Mercedes actualizo a Santiaguito sobre esta conversación, y le comentó que Sofía pensaba que tal vez esa noche habría llegado a sentirse cautivada por su conversación con él, que ella no podía negar que le había seducido con sus conocimientos, su manera de conducirse, su gentileza, su respeto, y sobre todo ella recalcaba, le explicaba Mercedes a Santiaguito, que se había sentido encantada de la sutil manera con que la enamoró casi sin darse cuenta, pero que aun así, no estaba segura de estar enamorada del, que ella consideraba que era muy pronto; de la misma manera le habló a Santiaguito de que lo único que a ella no le había gustado había sido su impetuosa manera de  llevarla a la intimidad de los besos y en un escenario donde quizás algunas personas lo pudiesen haber visto.

Santiaguito, le dijo a Mercedes, -- mi amor, me has hecho el cuento de la buena pipa, yo necesito saber por encima de todo, si ella te dijo que estaba o no enamorada del -- Mercedes le respondió que al precisarla sobre si sentía amor o no por Danilo, ella le había confirmado que no, que sólo alguna atracción.

Sofía continuaba aferrada a la idea de dedicarse a los estudios y en un futuro vendría el tiempo de sus amores.

Una vez enterado, Santiaguito salió al encuentro de Danilo, le puso en conocimiento todo lo que Mercedes le había hecho saber y de cierta forma lo alentó, le sugirió que continuara insistiendo de una manera que no fuese pedante, que buscara la forma de conversar con ella, y que siempre tuviese presente el tema de la “filosofía”, ambos rieron a carcajadas pero al final de la conversación Danilo le confesó a Santiaguito que cada vez que la veía sentía algo así como una sensación indescriptible en la boca del estómago, sus nervios lo traicionaban en un primer instante.

Santiaguito no pensaba como Danilo, era una persona pragmática, más práctica, gozaba de un poco más de experiencia, y no solía coger muy a pecho estas cosas.

Antes de finalizar la conversación, Santiaguito le dio dos palmadas a Danilo en la espalda y le dijo, -- Anímese muchachón, que usted también es cotizado por las muchachitas, y si no es esa, será otra su novia; además en la fiesta que se nos avecina va a tener toda la noche para lanzar otra ofensiva -- Danilo salió convencido que efectivamente, debía prepararse para esa fiesta, buscar la mejor ropa con sus compañeros y repasar bien lo que trataría con ella, sin aburrirla y sin asediarla, así mismo pensó correctamente que lo mejor sería tratar de no encontrarse con ella hasta el día de la fiesta, y así lo hizo.

Durante toda la semana evadió un posible encuentro con ella, en realidad deseaba verla, y muchas veces se escondió para verla pasar, pero fue fiel a lo que se había propuesto, no se encontró con ella. Santiaguito a través de su novia le habría de averiguar si ella asistiría a la fiesta.

Al día siguiente ya Danilo conocía que ella asistiría a la fiesta, ella estaría allí, y por primera vez la vería vestida con una de sus mejores ropas – seria la misma Afrodita, sólo los griegos habrían de entender mi veneración por ella cuando la vea vestida y perfumada, allí dentro de tantas muchachas bonitas y bien vestidas, ella es mi diosa – repetía para sí.

Al fin amanecía sábado, saldría al mediodía con el pase de fin de semana que otorgaba la escuela. Se dirigió a un solar Habanero cuya dirección no conocía bien, sólo sabía llegar al lugar que estaba enclavado en la cuadra que quedaba a un costado del hotel Nueva York en La Habana Vieja, allí se reuniría con algunos de sus compañeros del curso superior al del, con los cuales convivía en un cuartucho de aquel solar.

Al llegar al mismo se encontró con el representante de dicho cuartucho, su nombre era Carlos, Carlos era un muchacho joven apuesto, jaranero, y muy dado a ayudar a sus amigos. En La Habana, entre las prendas de vestir de moda de aquellos años para los jóvenes, estaban las camisas de nylon, Carlos tenía una camisa de nylon blanca que parecía haberse fabricado para Danilo, debían ponerse de acuerdo, después de mucho rogar Carlos aceptó que Danilo se vistiese con aquella camisa; él era un buen amigo y comprendió que quien estaba más necesitado era Danilo que tendría que seguir luchando por la conquista de Sofía.

Danilo se acostó unas horas para después bañarse y antes de que oscureciera reunirse allí con sus compañeros de acuerdo a lo que habían acordado con la idea de salir en grupo en busca del centro de recreación donde se llevaría a cabo la fiesta. Sobre las 19:00hs salieron tres de sus compañeros con él, iban todos bien vestidos y perfumados, con un perfume búlgaro que utilizaban colectivamente y que era de una esencia muy fuerte; era innegable que, con la camisa blanca de nylon, él era quien sobresalía.

Sobre las 20:00hs estaban entrando al círculo social, allí fueron a ver a sus profesores que se encontraban de dependientes de las cantinas, de manera que la cerveza, la bebida fuerte, y la comida, estarían garantizada para ellos, porque su catedra las administraría; media hora después fueron a la cabina de la música, había que convencer a los muchachos que ponían la música para que pusiesen algunas de las canciones más románticas de aquellos tiempos, estamos hablando de la década prodigiosa, de la mejor música de todos los tiempos, “anduriña” y “vuelve a casa”, conocida también como “la carta”, no podían faltar dentro del cancionero.

Danilo y sus compañeros se habían adelantado mucho, pero con ese adelanto habían conseguido comer algo de lo que se ofertaría en las cajitas del bufet, habían llegado muertos de hambre, y aunque no pudieron comer lo que su estómago le pedía, por lo menos se alimentaron.

Sobre las 21:00hs comenzaron a llegar los invitados, muchos venían en parejas, otros de forma individual, pero una cosa le llamaba la atención a Danilo, casi todas las muchachas estaban muy bien vestidas, con vestidos muy elegantes, y los hombres, los que vivían en La Habana, con lo último en la moda cubana de entonces, muy buena ropa. Danilo pensó que con su camisita de nylon el también provocaría la envidia, a lo que agregaba a su pensamiento que lo más importante era lo que se llevaba por dentro, sin embargo, no estaba muy convencido de aquellas ideas quijotescas, porque su adorado tormento bien podía no tener su misma idea.

Se preguntó -- ¿Y si Sofía es de las que gusta que los hombres además de lo que puedan llevar dentro, demuestren presencia exterior? ¿Podrá la camisita blanca de nylon prestada satisfacer sus exigencias? ¿Y si allí gritan zambullo, suelta lo que no es tuyo? – Después de todo se reía del mismo ¿Qué otra cosa podía hacer, además de esperar?

Sumido en sus pensamientos, vio llegar a Santiaguito con su novia Mercedes, ambos muy bien vestidos también, se saludaron y Mercedes le dijo que lucía bien con la ropa que tenía puesta, sin embargo, las camisas de nylon tenían un enorme inconveniente en Cuba ya que eran muy calurosas, y esto tenía que ser muy bien controlado por Danilo.

 

                                      FIN DE LA SEGUNDA PARTE.

 

                                                   MINI NOVELA

                                         UN AMOR FILOSÓFICO.

                                                    CAPÍTULO I

                                  EL AMOR TOCÓ A SUS PUERTAS

 

POR. CARLOS RENÉ CABADILLA DÍAZ.

01/10/2016.

Danilo hacia sólo un mes que había cumplido 15 años de edad, recién se iniciaba como alumno en un instituto técnico; provinciano, acostumbrado a una escuela urbana sin internamiento donde podía visitar su casa y circular por su pueblo en completa libertad, encontraba ahora un régimen completamente distinto, becado, lejos de su familia y de su pueblecito natal, en medio de personas completamente desconocidas, y con una exigencia disciplinaria y docente no conocida por él, le hacían notablemente hostil su medio; su vida en general habría de cambiar en grado superlativo.

Corría el año 1968, y en una instalación que antes había sido un colegio de curas en La Habana, ciudad capital de Cuba, viviría de los mejores y más difíciles momentos de su vida personal, “de las buenas y las malas” como acostumbramos a decir en una forma más coloquial, Danilo entraría en una fase de su vida que le daría la oportunidad de configurar definitivamente su personalidad y comenzar a desarrollarla como quizás no hubiese podido en otro lugar.

En los primeros meses de su llegada a la escuela apenas el tiempo le alcanzaba para pensar en todo lo que había dejado atrás, ni siquiera en él mismo tiempo; en el espejo del baño colectivo sólo de dos a tres minutos en el día podía utilizar para revisar su cara y su aspecto en general, todo iba cambiando para el de una manera muy acelerada que le transformaba en mucho sus patrones de costumbres. 

Para un joven como él y como los que allí estudiaban era lógico y deseado el contacto humano con el sexo deseado, y más cuando en la escuela estudiaban de ambos sexos, sin embargo, tampoco el tiempo disponible en un horario tan ajustado le permitía adquirir una idea completa de la cantidad de muchachitas y sus cualidades femeninas.

Esa institución en la que comenzaba poco tenía que ver por su magnitud con la escuela de su pueblecito donde se había dotado de los conocimientos que le permitieron acceder a la misma; allí no sólo se formaban técnicos medios, se estaba creando en él una universidad tecnológica, que aunque incipiente, ya funcionaba con todas las condiciones necesarias; existían varias facultades y funcionaba en una instalación muy grande con grandes espacios techados y enormes plazoletas al aire libre pero cementadas, varios pabellones de aulas espaciosas con todo el inmobiliario requerido y con suficiente base material de estudios, así como con un campo deportivo que permitía practicar casi todas las disciplinas de campo y pista, un área techada de gimnasia con aparatos, junto a una piscina deportiva de mediano tamaño.

Aunque Danilo había contado con muy buenos profesores de Secundaria Básica, el claustro de profesores del Instituto era un privilegio dentro del país.

Sus vínculos con el resto de los estudiantes que no eran de su facultad se estaban dando únicamente en el marco de algunas actividades en que coincidían todos, o los domingos cuando regresaban del pase de fin de semana y se reunían en las distintas plazoletas de la escuela a esperar la formación para entrar a los dormitorios. Estas esperas se hacían escuchando el programa radial llamado “Nocturno” de Radio Progreso que se insertaba en la programación de una emisora radial de la propia escuela con la música extraordinaria de esa década conocida como “La Década Prodigiosa”; los que podían, generalmente los que se habían constituido en parejas, o grupos de muchachitas, ocupaban algunos escasos bancos (asientos) que se intercalaban entre las columnas que rodeaban las plazoletas; los muchachos y muchachas de las distintas facultades se entrelazaban visitando unos las plazoletas de otros, a veces porque se conocían de antes, ya porque eran parejas, otras veces porque iban haciendo amistades y las más de las veces, porque salían a explorar el sexo preferido en las demás facultades.

Danilo se vio afectado académicamente en sus comienzos, debido a los cambios y su rapidez, así como al cúmulo de materias que se impartían en tan corto tiempo y la exigencia de sus profesores, se enfrentaba a un ritmo académico mucho más dinámico y de mayor nivel, debía cursar el preuniversitario en ciencias en un sólo año que, en Cuba era de tres años de estudios, el hecho de que allí se concentraran, en su mayoría, alumnos de escuelas vocacionales con mayor preparación, ahondaba su desnivel; a pesar de sentirse saturado en todos los sentidos aceptó enfrentar el reto.

Con la ingenuidad propia de su edad, no podía gozar de eso que en Cuba llaman “maldad callejera”. El reto excesivo y muy diverso, lo colocaba también en el enfrentamiento a una de las carreras más difíciles de la vida: desenvolverse sin la más mínima ayuda en el universo existencial y dentro del en el del amor de parejas, todo un descubrimiento para él. Sus novias de adolescencia habían sido pocas y fugaces, en esa etapa prevaleció el amor platónico.

Toda esta situación hacía que tuviese que dedicar más tiempo a sus estudios, debía levantarse muy temprano casi de madrugada, salir a realizar los ejercicios matutinos, asearse rápidamente, pasar al comedor a desayunar y participar en clases durante toda la mañana hasta finalizado el mediodía.

El primer año lo hizo dedicado por completo a la docencia y a la adaptación a esa nueva vida, pasado el primer año, aunque la tensión continuaba, la costumbre creaba un efecto de disminución a la misma, ayudado esto por los conocimientos que se iban adquiriendo los que facilitaban sortear con mayor soltura las diferentes situaciones. Hallándose con mayor dominio comenzó a integrarse a los diferentes equipos deportivos de la escuela y dispuso de un tiempo mayor para detener la mirada en sus compañeras; comenzó a ampliar sus relaciones y entre sus compañeros y él, organizaban los fines de semana fiestecitas en casa de alguno o alguna de los que residían en La Habana, las cosas se estaban “poniendo buenas” decían todos.

Una de las noches de domingo en que esperaban el pase de lista después de un fin de semana de salida, Danilo había visto a una de las muchachas de otra facultad que lo había cautivado, en cambio ella no había ni siquiera reparado en el ¡Que linda esa muchacha! Había exclamado delante de Arquímedes, quien le sugirió en tono jocoso -- Si te gusta, aplícale las reglas filosóficas – Danilo no entendió lo que Arquímedes que ya sabía cómo se llamaba la muchacha le había sugerido.

Aquella noche pasó, y comenzó una nueva semana, pero en la cabeza de Danilo ya no sólo estaba su responsabilidad como estudiante y como miembro del equipo de tiro deportivo de la escuela, a partir de ese momento había entrado además aquella muchacha.

Le llamó la atención que en varios recesos e inclusive en el campo deportivo la había visto conversando con Mercedes la novia de Santiago, por la manera en que lo hacían y las veces que andaban juntas, al parecer, eran amigas desde hacía tiempo.

Se preguntó a si mismo varias veces si habría posibilidad de conocer algo sobre ella a través de Mercedes, eso sería lo ideal, pensaba que la llave de esa posibilidad era Santiago (Santiaguito como le llamaba Mercedes),  inclusive pensó en la posibilidad de que Santiago le pidiese a ella que lo ayudara a acercarse a la muchachita, que intercediera por él – esa era la tarea principal que tenía por delante además de sus estudios, no debía demorar más, porque peligraba el hecho de que esa belleza fuese interceptada por otro postor. Decidió hablar con su amigo y pedirle información sobre aquella muchacha, todo se hizo rápido, Santiago habló con su novia y esta intercedió, dos días después ya estaba la primera respuesta: ella quería que Mercedes le facilitara un encuentro con Danilo, quería conocerlo y para eso debía hablar con él.

Cuando Mercedes le comunicó a Danilo lo que había conversado con ella, a él le comenzó un cosquilleo en el centro nervioso del estómago que le era incontrolable, no podía creer que la muchacha hubiese estado de acuerdo en encontrarse para conocerse, eso, sólo eso, era suficiente para creer que llegaría a tenerla en sus brazos alguna vez.

Una vez que Mercedes le puso en su conocimiento la decisión de Sofia, la cual pretendía encontrarse con él en el teatro de la escuela el jueves en la noche, ya que ella asistiría a un debut del ballet cubano donde estaría la mismísima Alicia Alonso, Danilo no hacía más que imaginarse el privilegio de estar junto a su adorada; esto lo hizo sentirse demasiado contento, él se sentía enamorado desde que la vio, era como si hubiese sentido el amor a primera vista, y quizás haya sido así. Tenía de su lado el hecho de que su grupo de estudios había sido invitado también a dicho debut, y por supuesto el estaría allí en cuerpo y alma. En su conversación con Mercedes, sentía que todo era muy lindo como el mismo le manifestó a Santiaguito meses después – hasta su nombre, ese nombre de Sofia, era un nombre místico --.

Con Mercedes pudo conocer que el nombre de la muchacha era Sofia, su corazón había aumentado el ritmo, sus nervios estaban disparados, propio de su juventud y su atracción por ella, así como por saberse con una oportunidad única, con una damita única también, le estremecía.

-- Tendría que sacar el tiempo de donde no lo hubiese, para dedicárselo a aquella flor, esa oportunidad de llegar a ser el novio de aquella especial muchacha no la podía perder – pensaba Danilo.

Sofía era una muchachita de figura muy singular, medía poquito más de metro y medio de alto, muy esbelta, algo envueltica en carne, con cintura estrecha, caderas y parte trasera bien pronunciadas, sus senos a la justa medida y muy bien sostenidos, una piel blanca semi curtida muy parejita y bien cuidada, sus labios algo abultaditos y con un rosado natural pocas veces visto, que junto a sus grandes ojos, ayudaban a configurar una cara y un cuerpo que bien podía convertirse en patrón de belleza universal, quienes la conocieron saben que ella era toda dulzura y delicadeza, algo que además transmitía su rostro de forma muy espontánea, sus ademanes y su andar proyectaban sex appeal y elegancia y le daban el acabado cual obra de arte de valor excepcional.

Muchos se preguntaban qué tenía en común ella con un instituto cuyos rigores no prestaban para una fémina de tales características. Hablaba con voz delicada pero muy segura y definida y poseía una exquisita educación que su tía le había transmitido desde su niñez.

Para los varones que estudiaban allí, ella era prácticamente inalcanzable, aunque el número de admiradores y arrestados en declarársele era considerable, sus gustos no tenían mucho que ver con la mayoría.

Danilo era un muchacho bien parecido, educado, con muchos valores humanos inculcados por su familia, sus modestos conocimientos lo colocaban como una persona de mediana cultura general al que le acompañaban un verbo admirable que lograba cautivar a muchas jóvenes de su tiempo.

Aunque con seguridad en lo satisfactorio del futuro encuentro, Danilo sabía tendría que dialogar con mucho tacto con alguien a la que pretendía con todo su corazón y con la que el más mínimo de los detalles podría regresarlo al punto inicial o peor deshacerlo todo.

Sólo quedaría la espera, esperar al jueves, faltaban dos días, dos días que para Danilo parecerían dos meses; al decir de Mercedes, Sofia se mostraba también ansiosa.

Al fin jueves, a Danilo poco le habría faltado para revisar debajo de la cama como cuando niño, al amanecer sentía como cuando el día de los reyes magos, este jueves representaba para él algo significativo en su vida, y aunque no lo puedo asegurar, a Sofia le debió estar pasando algo muy parecido.

El viejo reloj de péndulo de aquella otrora escuela de curas, sonaba sus campanadas marcando las 19:30hs de tan ansiado jueves; Danilo llegaba del comedor y esperaba en los alrededores del teatro, la función debía comenzar a las 21:00hs, quien hubiese visto su estampa hubiese creído que estaba en presencia de un ser deslumbrante, su ropa estaba impecable, su higiene envidiable, bien peinado y pelado, un amigo le había echado un perfume cuya esencia olorosa sensualizaba a la más apática mujer. tendría que lograr sentarse junto a ella para poder conversar ¿Qué conversaría con ella? No podía ser un tema que lo colocase como un individuo cursi, no debería enfocarse en la idea del romance novelesco, o lo que vio en la película de los Montescos y los Capuletos, aquellos amores sin equilibrios de Romeo y Julieta, se daba cuenta que necesitaba de algo nuevo para impresionar a base de autenticidad, todo esto circulaba en la mente de Danilo.

Aquella primera conversación debía causar el efecto del rayo, impresionante, rápido, contundente y luminoso, capaz de causar la hipnosis que la llevaría al encanto soñado por él, pensaba Danilo, pero ¿Cómo lograrlo? si no era un experto, ni siquiera una persona con un mínimo de experiencias, ni había recibido ayuda sobre esos menesteres por su corta edad; Danilo hacía esfuerzos mentales por encima de sus posibilidades, conversaba y discutía con el mismo:

-- bueno, en última instancia ella no era ni mucho menos una campeona del amor tampoco -- se contestaba a sí mismo, se daba cuenta que no podía confiarse nunca, que lo mucho era poco, y que subestimar a la pretendida podría resultar muy peligroso.

Mientras estaba sumido en esa controversia mental, el tiempo corría, y faltando aproximadamente una hora y quince minutos para el comienzo cruzó una idea de forma fugaz que no dejó escapar; él había estudiado en la primera clase de filosofía que este era un nombre compuesto, filo, venia del griego amor, y Sofía, venia también del griego sabiduría, y ella se nombraba Sofía, ya estaba listo todo, se dijo, su conversación sería novedosa, sería muy original, sólo tendría que armar en su mente toda una leyenda de la filosofía, y buscar un lugar importante dentro de ese entramado del significado de esa ciencia, el nombre de su pretendida, pensó en que por lo menos ella tendría que aceptar que el guajirito no era cualquier cosa, de resultar provechoso el tema, de lograrla impresionar, ella lo realzaría entre sus compañeras, y ya no tendría que temerle al amor, Danilo comenzaba a dar con la luz que iluminaria su corredor amoroso, se proyectaba a la cumbre de su obsesivo objetivo; --“razón tenía Arquímedes, quien cuando comenzaron a dar las primeras clases de filosofía había manifestado que dentro de la filosofía estaría incluido el amor, él era el que más claro estaba de todos nosotros” – Esas fueron más bien sus conclusiones.

Sólo quedaba poner manos a la obra en el tiempo que restaba para que ella llegase, así se sumergió aquel hombre enamorado en una meditación que lo llevare a configurar una conversación amena e impactante con aquella muchacha que tanto le había ocupado su espacio interior -- ¿Cómo la introduciría en dicho tema? ¿Cómo la pondría a vibrar junto a él hablándole de filosofía y su relación estrecha con el nombre de Sofia? --  Todo esto y muchas más cosas se cuestionaba a sí mismo, trazó su plan, pensó en diferentes variantes, y hasta calculó algunas posibles reacciones por parte de ella, actuaba como un verdadero estratega militar planificando una ofensiva para tomar un objetivo el cual no admitía daños y tendría que prevalecer la sorpresa, todo con mucha astucia ; su enfrentamiento sería muy complejo, dado su acentuado temor a perderla, en primer lugar por su falta de experiencia, y en segundo lugar, porque debía despertar en ella el amor nacido únicamente del, ya que ella aún no estaba incentivada ni por él, ni por otros; por lo que indudablemente se aproximaría un colosal desenlace, de esto no había dudas.

Pensó en aquella célebre frase de Julio Cesar el emperador romano cuando al pie de una gran batalla, cruzando el rio Rubicón, pronuncio: “Alea jacta est”, es decir: “la suerte está lanzada”, pero en el momento en que volvía a ser Danilo, en que abandonaba aquel debate interior, sintió una voz delicada detrás del que le preguntaba --“¿Usted sabe a qué hora comienza la función?” --  Se volteó y la vio frente a él, era la mismísima Sofía, no podía negarse a sí mismo que le había impresionado  -- de percatarse ella, comenzaría aquel juego con tantos perdidos –  Pensó con rapidez, para contestarle también con rapidez  --Sobre las 21:00hs me informaron que estaba previsto el comienzo --   el uno frente al otro, nadie más alrededor, los demás estaban a más de 15 metros de ellos, tendría que comenzar su plan de ofensiva como lo había concebido, y así lo hizo.

A partir de ese momento comenzaría un dialogo intenso entre los dos, que el propio Danilo me haría saber con mucha pasión tiempo después.

-- Es lo mejor que me podía haber ocurrido esta noche, puedo decir que comienzo a sentir el fresco de una brisa de felicidad -- Abrió Danilo la conversación.

-- ¿Se refiere usted al debut del ballet? –  Pregunto Sofia.

-- No, el debut del ballet puede que nos deleite, aunque tengo algunos conocimientos sobre ballet, no llego a la omnisciencia al respecto; me refiero al privilegio de haber oído su voz cuando más lo deseaba, no sabe usted el placer que me ocasiona tenerla a mi lado, aunque tan sólo sea para conversar -- Contesto Danilo, quien continuó comentándole:

-- Mientras usted apenas conocía de mi existencia, estaba yo casi en vela permanente por la suya, es difícil que pueda entender lo que le digo, talvez no pueda concebir que mi interés por conocerla y conversar se estaba haciendo obsesivo --

-- Disculpe ¿Tanta ha sido la impresión que le he causado? Mis compañeros me alagan mucho pero nunca había sido asaltada con tanto fervor ¿Es lo que percibo o estoy equivocada? –  La palabra de Sofia le ponía en disyuntiva; sin embargo, pensó que, en estos casos, sobre todo, la verdad con cordura nunca lo traicionaría.

Danilo respondió: -- “No, estás en lo cierto, le he visto contadas veces, y puedo decirle que, desde la primera vez, pase a ser un ferviente admirador suyo, añoraba esta ocasión en que al menos pudiésemos hablar y ya lo estoy haciendo, sé que hasta este momento soy un desconocido para usted, sin embargo, si lo permites, tendremos la oportunidad de irnos conociendo” --

-- “Si, me gustaría ser su amiga, porque entre tantas cosas también me gusta que las personas digan lo que sienten y usted lo dice de una forma muy agradable y caballerosa, pudiera hasta decir que poética, es muy gentil y muy respetuoso” –

Esta respuesta de Sofia le había llenado de satisfacción, más bien le había energizado su corazón.

Danilo: -- “Gracias, sus elogios me producen una alegría inmensa ¿De dónde eres?” --

Sofía: -- “Soy de La Habana, vivo a dos cuadras del hotel Sevilla”--

Danilo: -- “eso es Habana Vieja” --

Sofía: -- “Así es, mis padres siempre fueron habaneros”. --

Danilo: -- “¿Tienes novio?” --

Sofía: -- “No, he entendido que mis padres tienen razón cuando me dicen que ahora es tiempo de estudiar y que cada cosa en su momento”. --

Danilo: -- “¿Esta segura en que algún día la tentación no superara lo ideal?” --

Sofía: -- “Creo en lo que ellos me dicen, no he sentido la amenaza tan de cerca” --

Sofia terminó la frase sonriendo.

Danilo: -- “No sería sincero si dejara pasar este momento sin intenciones de amenazarle en esa idea, y sobre todo decírselo, he tenido mis romances como cualquier persona, pero no me caracterizo por ser un joven mujeriego, no le puedo negar que he sentido amor en otros momentos, pero hay algo en usted, que desboca mi pasión al límite de la liviandad con tal fuerza que no me lo he podido explicar desde el instante en que le vi hasta estos agradables momentos en que estamos conversando, quizás sea muy temprano para que se sienta “amenazada”, pero soy cuando le veo, una especie muy rara de loco con cordura, creo que alguien sabio en cuestiones del amor diría algo más acertado, me diría que estoy viviendo un idilio gracias a su persona”. El hecho de que yo le sea sincero no conlleva por mi parte intenciones de comprometerla, o invadirle sus ideas. --

Sofía: -- “¡Qué lindo es oír esa avalancha de halagos de su parte! Sentirme tan elevada hasta el punto de considerarme más que una muchacha, una mujer a su lado, debo reconocer que me ha emocionado, no puedo comparar las tantas cosas que me han dicho con las que me está diciendo usted, soy muy sensible, y ahora que empiezo a conocerlo, no podría dejar de tener un amigo, así como usted”. --

Danilo: -- “¿Puedo interpretar que se siente amenazada por primera vez?” --

Danilo la interrogaba ahora y mostraba una sonrisa pícara.

Sofía: -- “Es muy temprano para contestar esa pregunta”, pero ¿Amenazada? No, muy emocionada sí. --

Danilo: -- “Deje que el torrente de sus sentimientos tome su cauce, no los reprima, no le desvíe su rambla, no se contradiga a usted misma, eso enferma el alma -.

- ¿Pudiera sentarme a su lado en el teatro?” --

Sofía: -- “Encantada de ser su compañia en esta noche , cuando entremos buscaremos los dos sentarnos juntos”. --

Hasta ese momento cualquiera que conociese lo que aquí les estoy contando diría que Danilo había sido capaz de seducir a Sofia con su elocuente verbo, casi en la misma medida en que ella lo había seducido con su belleza y delicadeza.

Sofía, le había pedido permiso para saludar a una compañera suya que recién iba llegando al lugar, Danilo por su parte necesitaba un receso después de aquellos primeros intercambios, aunque consideraba que su conversación había sido un éxito, ambos estaban nerviosos, sólo quedaría reanudar aquel encuentro dentro del teatro, sin embargo a él le preocupaba que no pudiesen hablar allí dentro con la misma soltura conque lo habían hecho ya, primero por el silencio que siempre había caracterizado ese tipo de funciones, y segundo por los que estarían a su alrededor.

Danilo se dirigió a donde su amigo Santiaguito que ya venía en camino para el área del teatro, lo interceptó y le pidió no llegar al lugar para poderle contar lo sucedido, Santiaguito se detuvo en uno de los pasillos de acceso al lugar, y allí conversaron, él le relató casi todo, Santiaguito le preguntó si la había visto nerviosa, a lo que Danilo le contestó que en realidad él se sentía tan nervioso que no había podido atinar a observarle su estado, le comentó que sabía que había hecho bien las cosas, y que de ella no podía asegurarle, pero que tenía la idea de que también se habría comportado nerviosa ya que era de carne y hueso, además le hizo saber que había notado en el curso de su conversación que se mostraba sincera.

También le explicó a Santiaguito que ella le había repetido que se sentía emocionada con sus palabras.

-- Sólo te queda por el momento, el desenlace dentro del teatro, préstale atención a esa segunda fase que va a ser tan importante como la que ya venciste, tienes que ser muy astuto para darte cuenta si existe un momento apropiado para cogerle la mano y acariciársela sin que ella renuncie a tus intenciones, ella tiene que continuar notando que tú eres respetuoso, pero que eres a la vez impetuoso, de dársete esa posibilidad, tendrías el triunfo en tus manos; ella no tiene a su alrededor personas que le hablen como tú lo haces, para ella eres “el dios de la labia”, y para nosotros tus compañeros eres “El Dios de la muela” -- continuó diciendo a Danilo, a la vez que se reía a carcajadas.

Danilo se despidió del, salió delante de Santiaguito rumbo al teatro, faltaban sólo 15 minutos para comenzar.

 

                                       FIN DE LA PRIMERA PARTE.

 

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M
Odio a Sofía.<br /> Gracias por tus escritos.
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F
Me gusta mucho como enfocas los contenidos,Muchas Gracias
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